LA SIDRA: “Tesoro líquido” de Asturias

20 08 2011

 

Vamos a la sidra

A pie de un tonel de sidra

Se alegran los corazones

Porque en la sidra no caben

Mas que rises y canciones…

El que non beba la sidra

Esi non ye asturianu.”

Así reza la letra de una canción popular, una canción de aldea y chigre, dedicada a la bebida insigne del Principado de Asturias: La Sidra.

Una bebida producto de la fermentación del mosto de manzana que, a través de los siglos, ha ido siempre de la mano de la historia y evolución de Asturias, su identidad y su gente, constituyéndose su producción y consumo en pasión y tradición.

Alrededor de la Sidra existe toda una cultura que siempre se asocia a la celebración y que hoy se extiende más allá de sus fronteras en las comunidades asturianas del mundo y como atractivo turístico en su propio territorio por el que se extiende “La Ruta de la Sidra”.

 

 

Probablemente el origen de la palabra sidra procede del griego sikera – σίκερα- procedente del hebreo secar que significa licor y que era utilizada para designar cualquier bebida que no fuese vino y que en Asturias, en algún momento se convirtió en el vocablo que nombra exclusivamente a la bebida alcohólica, de baja graduación alcohólica, resultante de la fermentación del mosto de manzana.

Para los celtas –antiguos pobladores de la región astur-, el manzano era símbolo de amor y suerte.

Estrabon y Plinio –ambos romanos- dejaron patente en sus escritos la abundancia de la manzana, en contraposición con la uva y la cebada, en el territorio asturiano, y la costumbre de su gente de beber, cotidianamente, una bebida a la que llamaban “zytho”, reservando el consumo de vino y cerveza para celebraciones especiales. Esto sitúa la costumbre de elaborar y consumir sidra aún antes del inicio de la era Cristiana en lo que a los territorios astur-celtas atañe.

Romanos, galos, germanos, moros, etc. transitaron por estas tierras, y la tradición de la Sidra siguió viva y floreciendo y es así que la Sidra aparece en infinidad de documentos y menciones de la Edad Media.

Con el avance de los siglos y la evolución de las costumbres, el consumo de Sidra quedó limitada a ciertas festividades y romerías, dando paso al consumo cotidiano del vino, a la inversa de lo que hacían los ancestros celtas en la época de la Hispania romana.

Pero la Sidra sigue siendo la reina, la insignia, el símbolo de la gastronomía asturiana junto con gran cantidad de productos autóctonos y de gran calidad. Las imágenes de la botella, el vaso, las manzanas, el escanciador, el tonel… son típicas en guías, calcomanías, bordados, camisetas y gran cantidad de artículos decorativos y turísticos.

La sidra se bebe en los bares, las tabernas, las casas y ha fomentado la creatividad en todos sentidos, desde la industrial –en el diseño y fabricación de infinidad de artefactos para su servicio y consumo- hasta la artística –reflejada en pintura, escultura, fotografía, música, literatura…-.

“Asidras” dicen algunos en broma refiriéndose a “Asturias”, sarcasmo creativo que refleja el arraigo de la Sidra en la identidad del asturianu de ayer, de hoy y de siempre –a pesar de que el cantante Nuberu diga en su canción “Ser Asturianu”: “Ser asturianu nun ye dir con montera picona nin saber echar bien la sidra nin xubir a Covadonga…”-.

Nuberu tiene razón, ser asturianu es más que vivir la tradición… pero vaya que esta es importante.

Y en ese sentido, en conjunto con las labores del Gobierno del Principado de Asturias, universidades y organizaciones, la Fundación José Cardín Fernández  y todo su equipo, de la mano de su actual director Don Víctor Fernández Coalla se han dado a la tarea –entre muchas otras actividades de difusión cultural- de editar libros especializados en elementos distintivos del Patrimonio Histórico Artístico de Asturias, dentro del que, evidentemente, se halla la Sidra.

Así fue que el pasado viernes 29 de julio en Villaviciosa (Asturias, España), Inaciu Hevia Llavona presentó su libro “Sidra y lagares tradicionales en tierras de Maliayo” (editado por la Fundación José Cardín Fernández –con una calidad estupenda-), una magnífica obra en la que, a través de fotos sensacionales y textos interesantes se recopilan historia, agricultura, arquitectura, procesos de fabricación, consumo, tradición y situación actual en torno a la Sidra.

El libro es una joya, una delicia de lectura y un gusto a la vista. Aún más lo fue la experiencia vivida durante la presentación del mismo que inició en la sede de la Fundación Cardín (ubicada en la calle Eloisa Fernández #2, Villaviciosa)  y desde donde acudimos a visitar “El Llagar de Tano” en Tueru, Oles. Ahí su dueño, Tañu de 76 años, recibió a los organizadores y a los aproximadamente 10 periodistas que acudimos al evento. Jovial nos mostró el llagar de  1905, de piedra con muy pequeñas y escasas entradas de luz y ventilación, sus toneles, barricas, botellas, descorchador, y todo el equipo con el que aún hoy en día fabrica la sidra casera destinada exclusivamente al consumo de amigos y familiares y uno que otro afortunado, como yo, que tiene el privilegio de visitarlo.

Inaciu Hevia Llavona en la presentación de su libro "Sidra y lagares tradicionales en tierras de Maliayo"

El llagar de Tañu

Siempre sonriente descorchaba y escanciaba una tras otras las botellas de sidra, animando a los presentes a degustarla mientras Inaciu Hevia hacía la presentación formal de su obra alternando con los agradables comentarios y anécdotas de Tañu.

Tano -Tañu- llagarero

Posteriormente, el evento finalizó con una estupenda comida en “El Verano Argüeru” (Lugar Cabriton, S/N, Arguero 33314 -Maliayo/Villaviciosa- Asturias) donde se entabló una charla interesante entre todos los asistentes, dentro de los cuales se encontraban Víctor Fernández (con su muy agradable padre Don José Manuel Fernández), Miguel Llano, Felipe Escudero, José Sima-jefe de fotografía deldiario El Comercio) y el propio Inaciu Hevia, entre otros. Y por supuesto, la Sidra y la camaradería que a su alrededor se forma, no pudieron faltar.

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A continuación les comparto el dossier de prensa que la Fundación José Cardín Fernández nos facilitó. En él encontrarán información específica sobre este magnífico libro que amablemente me firmó el autor y que en mi vuelo de regreso a México tuve oportunidad de gozar su lectura y, por tanto, con vasto conocimiento de causa recomiendo, a todo el interesado en el tema, disfrutar de un magnífico viaje por las páginas de “Sidra  lagares tradicionales en tierras de Maliayo”

“SIDRA Y LAGARES TRADICIONALES EN TIERRAS DE MALIAYO”

Autor: Fundación José Cardín Fernández

La Fundación José Cardín Fernández edita un exhaustivo trabajo que ayuda a comprender más de mil años de cultura de la sidra en el Principado de Asturias

 

 

La Fundación José Cardín Fernández ha editado esta detallada y cuidada edición de la que es autor el experto Inaciu Hevia Llavona y que, aunque centrada en la comarca maliaya, es un reflejo de algo inherentemente unido a la cultura asturiana: la sidra.

Más concretamente, el libro abarca desde los primeros datos, con la célebre cita del geógrafo griego Estrabón, que entre los años 29 y 7 antes de Cristo escribió de los Ástures, de quienes afirmaba que tenían su propia bebida “pues tienen poco vino”, hasta la más reciente producción industrial, ya más centrado en la zona maliaya.

El libro, prologado por Víctor García de la Concha, presidente de la Fundación José Cardín y ex director de la Real Academia Española, incluye documentos inéditos, censos históricos, multitud de datos y valoraciones del origen del mundo de la sidra tanto en Asturias en general como en la actual Comarca de la Sidra, antiguo territorio de tierras de Maliayo.

Los documentos más antiguos conocidos conservados en Asturias datan del año 780, del Monasterio de Oubona (Tineo) que cita la sidra entre las bebidas que debían facilitarse a los siervos, y el pacto monástico de San Vicente (Oviedo), del 781, conde ya se citan plantaciones de “pumares”.

Los llagares se mencionan en algunos documentos bajo las formas “lacare”, “lagare” y “lacatare” desde el año 870, si bien posteriormente se generaliza la palabra llagar, que se utiliza tanto para la prensa (necesaria para estrujar la manzana) como para el edificio donde ésta se ubica, así como para el lugar en el que se fabrica, fermenta, almacena y, en muchas ocasiones, también se consume la sidra, con todas las dependencias y útiles necesarios para ello.

A pesar de que consta la existencia inicial de numerosos “pumares” en la zona occidental de Asturias, con el tiempo en el centro y el oriente de Asturias fueron creciendo estas explotaciones. Ello fue en muy gran parte sustentado por las órdenes monásticas, como la de San Bartolomé de Nava y cenobios como los de San Salvador de Valdediós, Santa María de Villamayor, Soto de Dueñas de Parres, etc., aunque también por productores privados.

La cultura de la sidra

El libro de Hevia Llavona repasa toda esta apasionante historia del mundo de la sidra y su importante desarrollo en los siglos XVII y XVIII, cuando los “pumares” sustituyeron en parte a algunos cultivos de cereal.

 

“Sidra y Lagares Tradicionales en Tierras de Maliayo” incluye también un capítulo dedicado a la materia prima, con los tipos de manzanas sus nombres populares, cuidados, enfermedades, etc., las tipologías de llagares y el proceso de fabricación.

Además analiza las formas del consumo de la sidra y abunda también en un serio y documentado estudio sobre el patrimonio etnográfico.

Datos y censos de llagares

Este cuidado libro incluye además dos importantes apéndices:

• El apéndice I recoge un amplio glosario de términos y expresiones asturianas referidas a la sidra y su proceso de elaboración.

• El apéndice 2 incluye abundante información documental histórica facilitada por Senén Rivero Cueto a la Fundación:

  • Un censo de 1876 de productores de sidra en el concejo de Villaviciosa. resultado de una consulta realizada por el Ayuntamiento de Villaviciosa a través de los alcaldes pedáneos de las diferentes parroquias. En él aparecen los nombres de todos los que poseen “artefautos de labrar sidra”, distribuidos por parroquias y, en algunos casos, se incluye algún dato más como la tipología de los lagares.

• Este 2º apéndice incluye también los datos sobre producción sidrera contenidos en Villaviciosa y su Progreso, de 1928, en el que se recogen, parroquia a parroquia, el número de pumaradas, las cantidades de litros de producción y lo que es más importante, la relación pormenorizada de todos los lagareros con su producción particular.

El autor

Inaciu Hevia Llavona (Xixón, 1965), vinculado familiarmente a Villaviciosa, Colunga y Cabranes, es miembro de la Fundación Belenos de estudios etnográficos, y del consejo de redacción de su revista “Asturies, memoria encesa d’un país”, donde ha publicado, desde 1997, diversos artículos de temática, principalmente, etnográfica.

Es autor, asimismo, de varios trabajos de investigación toponímica, premiados y publicados por la Academia de la Llingua Asturiana, como son: “Toponimia de Torazu, Cabranes” (2002), “Toponimia de La Isla’l Moral, Colunga” (2004), y “Toponimia de Gobiendes, Colunga” (2006).

El estudio de la cultura tradicional asturiana, a través sobre todo del trabajo de campo que viene desarrollando desde hace más de diez años, a lo largo de toda nuestra geografía, ha desembocado en la publicación de las siguientes obras: “Les Paneres de Maliayo” (2004), “Arte Popular Asturiano” (2005), del que es coautor junto con Alberto Álvarez Peña, y “Sidra y Llagares Tradicionales Asturianos” (2006).

Escritor, tanto en asturiano como en castellano, es también colaborador de la revista “La Sidra”, y autor de diversas entradas de la “Enciclopedia de Cabranes”, coordinada por José Antonio Mases y editada bajo los auspicios del Ayuntamiento de Cabranes.

La Fundación José Cardín Fernández que ya ha cumplido sus primeros diez años desde su fundación, acrecienta una vez más con la edición de esta obra, su apuesta decidida por la cultura del concejo de Villaviciosa, extendida en esta ocasión –por el carácter de esta obra y la vinculación de la sidra a la zona circundante- a toda la Comarca de la Sidra.

FUNDACIÓN JOSÉ CARDÍN FERNÁNDEZ

Calle Eloísa Fernández, 2    –   Villaviciosa

Tfno.- 985 89 29 38


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